martes, 15 de diciembre de 2009

Lascivia

LA LASCIVIA: UNA OBRA DE LA CARNE

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5: 19-21)

 Las iglesias de Galacia, a las que Pablo escribió esta carta, estuvieron una vez bajo el yugo de la Ley de Moisés, pero fueron liberadas por medio de Cristo (5: 1) Mientras estuvieran libres, no debían usar su libertad “...como ocasión para la carne...” (5: 13) El muestra en los siguientes versículos que las obras de la carne son contrarias a aquellas del Espíritu (5: 17) También muestra que las obras de la carne son destructivas — “...los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (5: 21)

 Puesto que estas cosas son así, necesitamos estar interesados en sumo grado acerca de todas las obras de la carne y de cualquier cosa “semejantes a estas”. Quiero tratar con una de estas específicamente: La lascivia. Por favor, siga cuidadosamente y considérela.

 Para saber acerca de qué estamos hablando, debemos entender lo que significa la lascivia. W.E. Vine, en su Diccionario Expositivo de Palabras del N.T., dice que la lascivia “denota exceso, licencia, ausencia de freno, indecencia, disolución” (Vol. 2, Pág. 297). J.H. Thayer define “lascivia” como “deseo desenfrenado, exceso, libertinaje, disolución, ultrajante, desvergonzadamente, insolencia” (Greek-English Lexicon of the N.T., #766). La Biblia de Jerusalén dice “libertinaje” que significa “carente de legalidad o de sujeción moral; especialmente haciendo caso omiso de las restricciones sexuales” (Webster’s 9th New Collegiate Dictionary, 1984, Pág. 688)

Lector, ¿ve usted lo que está implicado en la lascivia? ¿Ve usted que esta es una obra de la carne? Si la estamos practicando, no tendremos esperanza si no nos arrepentimos y recibimos el perdón de ella. Aun cuando hay muchas cosas que promueven la lascivia (ciertas canciones, programas de TV, películas, pornografía, baile, natación mixta, etc.), quiero dirigir su atención ahora a una cosa específica — nuestro vestido.

 Hay principios en el Nuevo Testamento que deben gobernar el vestir que los cristianos deben llevar. Se encuentran en 1 Timoteo 2: 9-10: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”. Cada una de las palabras resaltadas son los principios por los cuales debemos vestirnos.

 (También, mientras estoy aquí, comprendo que Pablo está hablando específicamente a las mujeres. Pero, creo y enseño que los mismos principios se aplican a los hombres. Dios no reguló el vestido de los hombres y luego permitió que los hombres anden casi desnudos. Compañeros, ¡estas pautas se aplican también a nosotros!)

 ¿Qué quiso decir Pablo por decorosa, pudor, y modestia? Considere las siguientes definiciones a medida que son usadas en 1 Timoteo 2: 9-10: Decorosa: “(Kosmios), ordenado, bien dispuesto, decente,...se usa en 1 Ti. 2: 9 de la ropa con que se debieran vestir las mujeres cristianas...” (Diccionario Expositivo de Palabras del N.T., Vine, Vol. 1, Pág. 388). Pudor: “(Aidos), un sentido de vergüenza, modestia, se utiliza con respecto al porte de las mujeres en la iglesia, 1 Ti. 2: 9...” (Ibíd, Vol. 3, Pág. 273). Modestia [Cordura]: “(Sophrosune), denota recto juicio de la mente,...1 Ti. 2: 9, recto juicio expresa prácticamente el significado; `es aquel control interno habitual del yo, con su refrenamiento constante de todas las pasiones y deseos, que estorbaría que surgiera la tentación sobre estas, o en todo caso que surgiera con tal fuerza que venciera los controles y las barreras que aidos (pudor) le opusiera’ [Trench]” (Ibíd, Vol. 1, Pág. 332-333). Ahora entendemos lo que se quiere decir por decorosa, pudor y modestia. Se refieren al juicio recto, a un sentido de vergüenza, y a la disciplina de sí mismo que debemos tener con respecto a lo que nos ponemos.

Consideremos algunos de los vestidos que están “de moda” y veamos si se ajustan a los principios de modestia encontrados en 1 Timoteo 2: 9-10. ¿Qué acerca de los pantalones apretados (de hombres y mujeres)? ¿De las camisetas o blusas apretadas? ¿De las pantalonetas? ¿Del traje de baño? ¿Podemos llevar estas clases de vestidos los cuales revelan a menudo o acentúan más de lo que cubren y aun ser decorosos, pudorosos y modestos? Pienso que nunca. Sin embargo, muchos hoy día desfilan por todas partes con ropa que promueve la lascivia (en los centros comerciales, en las piscinas públicas, en los parques, en la casa, y algunas veces en los lugares de reunión, etc.). Eso ni aun se acerca al juicio recto, al pensamiento sobrio, o a tener un sentido de vergüenza. Permítame hacer una pregunta: ¿Si usted es hombre o mujer, se aturdiría usted por las personas andando en su cuarto y que lo vieran en su ropa interior? Espero que su respuesta sea “¡Sí!” a esa pregunta. Si usted se aturde por eso, entonces ¿por qué llevará públicamente vestidos que cubren menos que la ropa interior y algunas veces son más sugestivos que la ropa interior? Si usted se aturde por uno, debe ser aturdido por el otro.

Finalmente, si estamos deseando agradar a Dios, entonces nuestra actitud hacia algo que promueva una obra de la carne, debería ser esa que es encontrada en las Escrituras. En vista de que la lascivia es pecado, ésta es contraria a las cosas piadosas y es destructiva. Mire los siguientes versículos en los que la podemos encontrar: Ro. 12: 1-2, 9, 21; 1 Co. 8: 13; 10: 32-33; Gl. 6: 7-8; Ef. 5: 8-11; Col. 3: 5; 1 Tes. 5: 22; 2 Ti. 2: 22; 1 Pe. 1: 13-16; 3: 10-11; 4: 1-4; y muchos otros. Cuando tomamos estos pasajes que hablan acerca de evitar el mal, no nos dicen que participemos, o andemos alrededor para ver cosas semejantes. Ellos dicen “No os conforméis... aborrecer... reprender... abstenerse... huir... etc.”. 

Eso es lo que haremos — si queremos agradar a Dios.

 No estoy tratando de colocar un registro sobre las bromas de cada uno. Cada uno de nosotros debe estar seguro de que no estamos participando en o promoviendo alguna obra de la carne, específicamente la lascivia. Cuando tomamos lo que la Escritura enseña, entonces podemos descansar confiados de que no estamos participando en alguno de tales pecados.

(Guardian of Truth, Vol. 33, Pág. 398, -Richard Boone)


No hay comentarios:

Publicar un comentario