LA LASCIVIA: UNA OBRA DE LA CARNE
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5: 19-21)
Las iglesias de Galacia, a las
que Pablo escribió esta carta, estuvieron una vez bajo el yugo de la
Ley de Moisés, pero fueron liberadas por medio de Cristo (5: 1) Mientras
estuvieran libres, no debían usar su libertad “...como ocasión para la
carne...” (5: 13) El muestra en los siguientes versículos que las obras de la
carne son contrarias a aquellas del Espíritu (5: 17) También muestra que las
obras de la carne son destructivas — “...los que practican tales cosas no
heredarán el reino de Dios” (5: 21)
Puesto que estas cosas son así,
necesitamos estar interesados en sumo grado acerca de todas las obras de la
carne y de cualquier cosa “semejantes a estas”. Quiero tratar con una de estas
específicamente: La lascivia. Por favor, siga cuidadosamente y considérela.
Para saber acerca de qué estamos
hablando, debemos entender lo que significa la lascivia. W.E. Vine, en su
Diccionario Expositivo de Palabras del N.T., dice que la lascivia “denota
exceso, licencia, ausencia de freno, indecencia, disolución” (Vol. 2, Pág.
297). J.H. Thayer define “lascivia” como “deseo desenfrenado, exceso,
libertinaje, disolución, ultrajante, desvergonzadamente, insolencia”
(Greek-English Lexicon of the N.T., #766). La Biblia de Jerusalén
dice “libertinaje” que significa “carente de legalidad o de sujeción moral;
especialmente haciendo caso omiso de las restricciones sexuales” (Webster’s 9th
New Collegiate Dictionary, 1984, Pág. 688)
Lector, ¿ve usted lo que está implicado en la lascivia? ¿Ve usted que esta es una obra de la carne? Si la estamos practicando, no tendremos esperanza si no nos arrepentimos y recibimos el perdón de ella. Aun cuando hay muchas cosas que promueven la lascivia (ciertas canciones, programas de TV, películas, pornografía, baile, natación mixta, etc.), quiero dirigir su atención ahora a una cosa específica — nuestro vestido.
Hay principios en el Nuevo
Testamento que deben gobernar el vestir que los cristianos deben llevar. Se
encuentran en 1 Timoteo 2: 9-10: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa
decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni
vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”.
Cada una de las palabras resaltadas son los principios por los cuales debemos
vestirnos.
(También, mientras estoy aquí,
comprendo que Pablo está hablando específicamente a las mujeres. Pero, creo y
enseño que los mismos principios se aplican a los hombres. Dios no reguló el
vestido de los hombres y luego permitió que los hombres anden casi desnudos.
Compañeros, ¡estas pautas se aplican también a nosotros!)
¿Qué quiso decir Pablo por
decorosa, pudor, y modestia? Considere las siguientes definiciones a medida que
son usadas en 1 Timoteo 2: 9-10: Decorosa: “(Kosmios), ordenado, bien
dispuesto, decente,...se usa en 1 Ti. 2: 9 de la ropa con que se debieran
vestir las mujeres cristianas...” (Diccionario Expositivo de Palabras del N.T.,
Vine, Vol. 1, Pág. 388). Pudor: “(Aidos), un sentido de vergüenza, modestia, se
utiliza con respecto al porte de las mujeres en la iglesia, 1 Ti. 2: 9...”
(Ibíd, Vol. 3, Pág. 273). Modestia [Cordura]: “(Sophrosune), denota recto
juicio de la mente,...1 Ti. 2: 9, recto juicio expresa prácticamente el
significado; `es aquel control interno habitual del yo, con su refrenamiento
constante de todas las pasiones y deseos, que estorbaría que surgiera la
tentación sobre estas, o en todo caso que surgiera con tal fuerza que venciera
los controles y las barreras que aidos (pudor) le opusiera’ [Trench]” (Ibíd,
Vol. 1, Pág. 332-333). Ahora entendemos lo que se quiere decir por decorosa,
pudor y modestia. Se refieren al juicio recto, a un sentido de vergüenza, y a
la disciplina de sí mismo que debemos tener con respecto a lo que nos ponemos.
Consideremos algunos de los
vestidos que están “de moda” y veamos si se ajustan a los principios de
modestia encontrados en 1 Timoteo 2: 9-10. ¿Qué acerca de los pantalones
apretados (de hombres y mujeres)? ¿De las camisetas o blusas apretadas? ¿De las
pantalonetas? ¿Del traje de baño? ¿Podemos llevar estas clases de vestidos los cuales
revelan a menudo o acentúan más de lo que cubren y aun ser decorosos, pudorosos
y modestos? Pienso que nunca. Sin embargo, muchos hoy día desfilan por todas
partes con ropa que promueve la lascivia (en los centros comerciales, en las
piscinas públicas, en los parques, en la casa, y algunas veces en los lugares
de reunión, etc.). Eso ni aun se acerca al juicio recto, al pensamiento sobrio,
o a tener un sentido de vergüenza. Permítame hacer una pregunta: ¿Si usted es
hombre o mujer, se aturdiría usted por las personas andando en su cuarto y que
lo vieran en su ropa interior? Espero que su respuesta sea “¡Sí!” a esa
pregunta. Si usted se aturde por eso, entonces ¿por qué llevará públicamente
vestidos que cubren menos que la ropa interior y algunas veces son más
sugestivos que la ropa interior? Si usted se aturde por uno, debe ser aturdido
por el otro.
Finalmente, si estamos deseando agradar
a Dios, entonces nuestra actitud hacia algo que promueva una obra de la carne,
debería ser esa que es encontrada en las Escrituras. En vista de que la
lascivia es pecado, ésta es contraria a las cosas piadosas y es destructiva.
Mire los siguientes versículos en los que la podemos encontrar: Ro. 12: 1-2, 9,
21; 1 Co. 8: 13; 10: 32-33; Gl. 6: 7-8; Ef. 5: 8-11; Col. 3: 5; 1 Tes. 5: 22; 2
Ti. 2: 22; 1 Pe. 1: 13-16; 3: 10-11; 4: 1-4; y muchos otros. Cuando tomamos
estos pasajes que hablan acerca de evitar el mal, no nos dicen que
participemos, o andemos alrededor para ver cosas semejantes. Ellos dicen “No os
conforméis... aborrecer... reprender... abstenerse... huir... etc.”.
Eso es lo que haremos — si queremos
agradar a Dios.
No estoy tratando de colocar un
registro sobre las bromas de cada uno. Cada uno de nosotros debe estar seguro
de que no estamos participando en o promoviendo alguna obra de la carne,
específicamente la lascivia. Cuando tomamos lo que la
Escritura enseña, entonces podemos descansar confiados de que no estamos
participando en alguno de tales pecados.
(Guardian of
Truth, Vol. 33, Pág. 398, -Richard Boone)
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